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jueves, 24 de octubre de 2013

La historia, la economía y cosas varias. Un nuevo blog


Llevo un tiempo queriendo retomar este sitio para soltar mis pensamientos, pero esperaba a tener la oportunidad de darle un vuelvo y explicar también estos cambios. Ahora además de economista, me he metido a ser historiador y buscaba un tema para aunar estos dos conceptos y adelantaros que a partir de ahora el blog será un poco más multidisciplinar, aún primará la economía puesto que soy aún historiador de nuevo cuño pero veréis que todo tiene relación. Además aprovecharé este miniaperturismo, para hacer ya una apertura total y cosas que me gustan como el cine, las series, mi bicicleta y demás irán teniendo cabida en este espacio.


Pues bien, el tema de la entrada surgió en clase, con un fragmento de la película Los dioses deben de estar locos. En la parte inicial, primeros 9 minutos, podemos ver lo que llamaremos el incidente de la botella. El objetivo de este vídeo en clase es mostrar como vemos tradicionalmente a estas sociedades tribales, como algo atrasado, que no ha evolucionado, que no está civilizado, pero sin embargo si nos quitamos nuestro traje etnocéntrico y pensamos que para ellos el estrés les es algo desconocido, que para conseguir su alimento y medio de vida dedican sólo unas horas del día y demás, a lo mejor pensamos que lo civilizado sólo ha sido un ir hacia peor. Pues además de esta visión, para mí, economista, el tema a tratar es la escasez. Como se puede ver en el vídeo, el conflicto empieza cuando tienen una botella y todos la quieren usar, nace un problema de índole económico. Hasta ahora no tenían problema, puesto que podían satisfacer todas sus necesidades con su entorno es, no había ningún bien escaso. En tal situación los economistas seríamos algo tan inservible como una cerilla en el infierno, puesto que nuestro valor nace en el momento en que algo es escaso, como individuos tenemos que elegir entre una serie de bienes y servicios que no son ilimitados y en esa elección es donde entramos los economistas, en la forma en que se distribuyen esos bienes. Recuerdo un profesor que decía algo así como que si las elecciones fuesen entre tomar 100 mariscadas o 100 viajes al caribe, tampoco habría economía ni economistas, así que el problema es la escasez.

Un economista no estudia el aire, cuanto aire respiramos, y quien lo respira, ni de qué manera ya que entendemos que el aire es algo ilimitado que tenemos. Siendo estricto, ya empieza a haber debate, ya que al ser algo considerado de todos y libre se ha contaminado, reduciendo así su calidad, hasta llegar a conceder derechos de emisión, que no es más que un derecho sobre el aire, algo impensable 50 años atrás; pero por simplificar tomaremos la concepción clásica del aire, que además será la que todos tengamos más asumida. Pues bien, el caso de los protagonistas del incidente de la botella es eso, que para ellos, todo lo que necesitaban era como para nosotros el aire, algo ilimitado, que usaban y que no había disputa puesto que sobraba para todos. Llega un momento en que todos quieren poseer un bien, que además es un bien que si uno usa otro no puede usar (al contrario que pasa con el aire, el que yo respire no impide que tú puedas respirar) y que el bien se puede guardar. El choque que perciben es enorme, ya que no tienen ningún concepto de la propiedad, ni de cómo gestionar algo que es escaso.

         Este choque, es lo que tuvo que ocurrir en el Neolítico. De repente, los individuos podían acumular bienes, unos bienes que serían escasos para otros, dando lugar a un intercambio. Desde este nacimiento tan lejano en el tiempo, la economía lleva siglos, milenios intentando resolver los conflictos derivados, hasta hoy, sin llegar a una solución satisfactoria para todos. Aunque lo que la sociedad asocia con economía: bancos, la bolsa, política… parezca tan alejado de esto que os cuento, es absolutamente lo mismo, son cosas que nacen de la resolución del conflicto. La economía es una ciencia donde las preguntas son siempre las mismas ¿Qué producir? ¿Cómo producirlo? ¿Para quién producir? Pero lo que ha variado a lo largo de la historia son las respuestas que se han dado. Como veis, si no existiese la escasez, sería fácil responder a las preguntas, pues todos tendríamos de todo. A su vez, el vídeo me despierta más cosas que podríamos comentar, como si ¿las necesidades existen o nos las inventamos? ¿qué es verdaderamente necesario para subsistir? Y muchas más, pero eso lo dejaremos para próximos episodios, o mejor aún, a ver si surgen de vuestros comentarios.

jueves, 11 de abril de 2013

Aeropuertos gallegos y… ¿eficientes?


Esta entrada surge de unos comentarios vistos en twitter a raíz de una campaña llamada a reclamar una solución para el Aeropuerto de Vigo, salvemos peinador o algo así. Para empezar tengo que decir que seguramente me caigan unos cuantos palos a la hora de escribir esto, puesto que soy de Vigo, pero tengo que ser fiel a la Economía.

En un principio la idea era contestar a algunos tuits, puesto que me llamó soberanamente la atención que algunos de los comentarios los escribían personas que conozco (y seguro que de los que no conozco también) y que han utilizado el aeropuerto de Sá Carneiro (Oporto) para viajar. No mucho menos criticar que se utilice esta opción, ya que la economía, como decía mi profesor de Micro III, es escoger la opción que más me satisface dentro de las opciones existentes y que me puedo permitir. Haber respondido a esos tuits hubiera dejado cosas en el aire, por eso hago esta pequeña reflexión, que a mi modo de ver es la pregunta correcta: ¿es eficiente la existencia del Aeropuerto de Vigo-Peinador? Y para responder quiero ir aún más allá ¿Son eficientes 3 aeropuertos en Galicia?

Galicia es una comunidad autónoma que tiene unos 2.700.000 habitantes (INE 2011) dónde la mayor parte de la población se concentra en la franja más cercana a la costa que va desde Ferrol hasta Vigo. Pues bien, en esta franja se encuentran los 3 aeropuertos gallegos.

 De norte a sur, el primero que encontramos es el Aeropuerto de Alvedro en las proximidades de A Coruña y quizá el que para mí es el caso más llamativo ¿por qué? Puesto que es un aeropuerto pequeño situado a 50 km de distancia del Aeropuerto Internacional de Santiago de Compostela (Lavacolla). Nunca he estado en él, pero por lo que tengo oído presenta las instalaciones más deficientes dentro de los 3 aeropuertos gallegos. Ahora bien, hace 50 años tal vez esos 50 km significaban un gran obstáculo que justificase la construcción de otro aeropuerto (que no lo creo) pero tengo clarísimo que a día de hoy nadie sensato construiría un aeropuerto a 50 km de otro conectado por autopista (lo que se traduce en un viaje de 30 minutos). ¿No puede dar servicio el aeropuerto de Lavacolla a la ciudad de A Coruña cuando además el tráfico de este es más bien pequeño? Yo estoy seguro de que sí y más adelante aún daré más razones. Para mí está claro, cierre de Alvedro ya, que es uno de los aeropuertos que da pérdidas dentro de la red de AENA.

Ahora nos volvemos a preguntar, ¿son eficientes dos aeropuertos en Galicia? Pues aquí tiro de gallego y digo, depende. La lógica dictaría que en este caso uno se situase cerca de A Coruña y otro cerca de Vigo, si con esta idea se hubiese diseñado el plan aeroportuario en Galicia podría ser, absorbiendo entre ambos el tráfico que tiene el Aeropuerto de Santiago de Compostela, pero por causas que ahora no vienen al caso (o sí pero me extendería mucho) al Aeropuerto de Santiago se le dio gran impulso y es el de mayor tráfico e infraestructuras, así que la lógica dicta no tocarlo. (NOTA: Lavacolla también presenta pérdidas al año 2011 pero debido a su mayor tráfico el % que representa es pequeño).

Entonces pasamos a hablar del Aeropuerto de Vigo, el que inició en mi pensamiento todo esto. Para empezar un poco de situación e información para los que no sois de aquí. Vigo se encuentra a una distancia de unos 95 km del Aeropuerto de Santiago de Compostela y a unos 150 km del Aeropuerto Sá Carneiro en Oporto. Como es sabido en la ciudad, ambos aeropuertos son muy usados por los habitantes de Vigo y alrededores por su mayor variedad de destinos y por la existencia de aerolíneas de bajo coste en estos dos aeropuertos. En cuanto a infraestructuras el aeropuerto de Vigo está mejor que el de Alvedro, siendo el tráfico de pasajeros similar a este, aunque con más del doble de tráfico de mercancías en el aeropuerto vigués.

Como veréis en esta entrada estoy obviando el claro desequilibrio que se producen en las subvenciones que reciben los aeropuertos, fácilmente comprobable el desequilibrio en favor de los aeropuertos del norte de la comunidad. Pero el objetivo de este post es ver si son eficientes sin depender de esas subvenciones que como veremos al final, podrían ser mucho mejor invertidas en mi opinión.

Aún sin estar todo lo bien comunicados que podrían estar los aeropuertos de Oporto y Santiago con Vigo, son muy utilizados por los vigueses, lo cual muestra la clara desventaja competitiva de este, ahondando además en la idea de que las distancias son menores problemas ahora que antes (idea que parece que los políticos no interiorizan y parece que usan fórmulas del siglo pasado). En este punto querría introducir un par de ejemplos:
·         El Aeropuerto de Frankfurt Hahn que utilizan las Low Cost, se encuentra a 126 Km del núcleo de población de Frankfurt.
·           El Aeropuerto de Shanghái se encuentra a 47 km de la ciudad y está conectada a ella por un tren que realiza el trayecto en 8 minutos.

Llegado a este punto es cuando me tiran huevos por la calle, ya que afirmo que el Aeropuerto de Vigo, que también da pérdidas dentro de la red AENA, debería ser cerrado. Existe una salvedad que estoy dispuesto a discutir y a escuchar ya que no dispongo de todos los datos que me gustaría, de que podría ser conveniente mantenerlo para el tráfico de mercancías, ya que la zona de Vigo es industrial y podría ser necesario, pero aun así me inclino a pensar que lo mejor es el cierre. Que terreno más “cuco” quedaría ahí para la construcción de IKEA y el famoso Porto Cabral, sin tener que talar más bosque.

Bien, en resumen, hemos cerrado dos aeropuertos y además nos ahorramos los millones en subvenciones que se están dando para competir entre ellos, ya que al haber sólo uno no son necesarias. Esto por si solo sería razón suficiente para llevarlo a cabo aunque se tradujese en una disminución del bienestar de algunos usuarios para viajar y hacer uso del aeropuerto, pero me gustaría ir más allá y asegurar que con un aeropuerto, ahorrando el dinero que hemos acordado que se ahorraría y realizando una inversión (digo una en contraposición a las subvenciones permanentes que son el modus operandi actual) podríamos tener un sistema de transportes mucho mejor para todos los usuarios. Es decir, en mi opinión existe una forma de organizar el transporte para que todos tengamos más bienestar y aun coste global menor.

Como bien pudo adivinar algún curioso lector, para mí la solución pasa por el Ave. Además es el momento ideal, puesto que la construcción de la línea se está realizando ahora, pero me da que nuestros políticos con mentalidad del siglo pasado van a dejar pasar la ocasión. Sin llegar al extremo del caso de Shanghái, que me importa a mí que mi ciudad tenga aeropuerto o no, si cogiendo un tren en el centro, tengo un medio de transporte que en 30-40 minutos me pone en la terminal de un aeropuerto internacional con múltiples conexiones y mayor oferta que si existe mi aeropuerto local. Esto era algo que hace 60 años no podían plantear, pero hoy está claro que es el futuro con los medios que disponemos. Esto además se podría ver complementado con la opción de poder facturar en la estación de tren ya en Vigo (al estilo del metro de Madrid) pasando el tiempo post facturación de viaje al aeropuerto en vez de paseando por él sin nada que hacer. Además la existencia y apuesta clara por un aeropuerto y no por tres, conseguiría hacer crecer este, con nuevas líneas, conexiones e incluso una inversión para mejorar instalaciones. Conseguiríamos así el aeropuerto mejor  dotado de todo el noroeste peninsular, siendo el más importante al norte de la línea trazada entre Oporto y Madrid y al oeste de la línea Madrid-Bilbao, conectado a todas las ciudades importantes de Galicia por tren de alta velocidad o carretera, a una distancia como máximo de una hora (para no ser excesivamente optimistas). Esto es así y lo único que hay que hacer es hacer llegar la vía del Ave al Aeropuerto de Santiago, tal vez haciendo pasar por ahí la línea Santiago-Coruña o, como esto no se ha planificado ya, construir un ramal desde la estación de tren en Santiago al aeropuerto en el que la gente se bajase del Ave y cambiase a un tren que uniese continuamente la estación con el aeropuerto. Claramente yo soy partidario de la primera opción. Esto que a mí me parece obvio, a los portugueses se lo pareció también y en el diseño de la línea Oporto-Vigo de Ave, la hacen pasar por el Aeropuerto Sá Carneiro. Si esto se llega a realizar (el proyecto quedó paralizado con la crisis y rescate de Portugal) podemos decir adiós igualmente al aeropuerto de Vigo, invirtamos lo que invirtamos en él, pudiéndose convertir en otra tumba de dinero como la famosa Ciudad de la Cultura.

                 De forma análoga a los pasajeros, la existencia de trenes que conectasen las mercancías de forma rápida y poco costosa (una vez realizada la inversión inicial los costes de transporte serían muy bajos) con un punto logístico como podría ser Guixar en Vigo solucionaría el déficit de no tener el aeropuerto en Vigo para las mercancías.

                Es una lástima, pero me temo que todo esto quedará en papel mojado por múltiples razones, una de ellas y la más estúpida es el localismo/rivalidad de A Coruña y Vigo (del que a veces soy partícipe también). Ninguno de los dos van a querer “perder” (aunque creo q está claro que no perderían) frente a la otra y las dos pelearán por conservar sus aeropuertos ineficientes. Además ya se ha perdido la oportunidad de diseñar la línea de alta velocidad teniendo en cuenta esto (y las necesarias conexiones de cercanías) y no se ha hecho. No los veo rectificando. Si alguien quiere recogerlo, esto es una llamada a los partidos políticos, les regalo la idea, promuevan un estudio (que me encantaría participar en él) que demuestre con datos esto que el sentido común afirma y preséntese a las elecciones haciendo POLÍTICA de verdad y no el tan odiado “y tú más”.

                Podría seguir hablando de todo esto pero creo que lo importante está dicho y si no lo demás me lo sacareis con comentarios. A mis lectores no gallegos les pido disculpas por escoger un tema tan local, pero seguro que sería extrapolable a otros ejemplos. 

martes, 2 de abril de 2013

El Whatsapp de un economista


En este tiempo de cientos de modos de comunicación, instantáneos muchos de ellos, la preocupación porque Whatsapp anuncie que sus cuentas pasarán a ser de pago ha generado bastante revuelo. Seguro que todos conocéis y tenéis esta app así que es inútil explicarlo, vamos al tema del dinero que es lo que aquí interesa.

Este caso me recuerda a varias lecturas hechas sobre la construcción del ferrocarril y de las líneas telefónicas del teléfono fijo tradicional ¿por qué? Pues porque en estos casos como en el de Whatsapp, la creación de una red es clave.

A diferencia del tren o el cable telefónico que tardaron mucho tiempo e inversión en construir su red, el caso de la aplicación podemos decir que fue casi instantáneo, en muy poco tiempo todo el mundo disponía de ella en su móvil y pocos eran los contactos que no poseían este nuevo invento de comunicación. Ahora cuando Whatsapp alcanza un número inmenso de usuarios quiere empezar a cobrar por su uso, es decir, se hizo casi indispensable para todo el mundo siendo gratuita y ahora quieren cobrar un precio por ella (algunos temen que ese sea un paso que también tome Google en algún momento). Cabe señalar que el precio que el precio es más que asumible para la cantidad de mensajes que te ahorras y también existen otras aplicaciones “sustitutivas” como pueden ser Line, Viber… que continúan siendo gratuitas, pero yo voy más allá y la economía nos enseña cómo mantener el mismo Whatsapp y gratuito.

Aquí es dónde radica la importancia de que exista una red. El usuario está dispuesto a pagar por una app con la que se puede comunicar con sus contactos, pero seguro que no va a pagar si sólo el 10% de los contactos. Volviendo al ejemplo del cable telefónico, era bastante absurdo tener teléfono fijo cuando no había nadie a quien llamar, por tanto su uso no se generalizó hasta que consiguió una red lo suficientemente amplia para atraer a los usuarios. Así que si cuando nos quieren cobrar el Whatsapp no aceptamos, es más que probable que con el paso del tiempo nos vuelvan a activar la cuenta, puesto que si varios contactos desaparecemos de la aplicación, nadie querrá pagarla porque no tendrá interés en ella, y así sucesivamente, así que os animo a todos a que cuando os venzan vuestras subscripciones, no paguéis nada y cuando Whatsapp se dé cuenta de que se queda sin su red de contactos (su activo más valioso) pensará en otras formas de ganar dinero (venta de emoticonos, publicidad, etc) pero tendrá que dejar el servicio básico gratuito.

Este es un caso dónde el poder del consumidor (de un consumidor informado) es muy grande frente al producto, pero no es el único, y si cuando compramos nuestra cesta de la compra fuésemos consumidores más “racionales” tendríamos mucho más poder para evitar abusos por parte de marcas y demás.

martes, 29 de enero de 2013

¿Que es esto de la economía?


                   Hoy más que hablar yo, os voy a dejar un vídeo de uno de los economistas que a mí me parecen más respetables en este país: José Carlos Diez. Es una pena que esta gente preparada no esté dirigiendo un ministerio o tuviera alguna incidencia en las decisiones que se toman.

                Es un vídeo en el que llena de optimismo la idea de ser economista (para mi unido a este del periodismo son claves para reafirmarme en mi profesión), algo que comparto, pero que la dura realidad hace que parezca que no sirve para nada, puesto que es difícil poner en práctica estos conocimientos, me deshago con vosotros soltando algunos conceptos por aquí.

                Ojalá os sirva para entender mejor lo que es la economía y diferenciar de lo que vemos en los medios, que normalmente suele ser política o medidas guiadas por intereses partidistas, como él dice: “el dinero no entra en funcionamiento hasta tercero de licenciatura”.

                Además de ello, participa lo que le dejan en los medios de comunicación y siempre dice lo que hay que decir y lo explica muy bien. He de decir que está escribiendo un libro que saldrá en primavera (seguro que cerca de mi cumpleaños, podéis ir apuntando) del que os hablaré cuando pueda leerlo.

                Es muy interesante la explicación que hace del coste de oportunidad, un concepto muy importante en economía, como los rendimientos a escala que os explicaba en la entrada anterior: como le iba bien con las chicas pues no estudiaba, puesto que dedicar más tiempo para estudiar le “costaba” menos mujeres. Pues ese concepto explica mucho del comportamiento del consumidor.

                Poco más de lo que se dice en el vídeo tengo que comentar, ya que para mí esta muy bien explicado, aunque si que en algunos temas no esté al 100% de acuerdo. Ojalá os guste tanto como a mí.

lunes, 23 de enero de 2012

Todo son malas noticias

   La verdad últimamente no me está apeteciendo escribir mucho porque parece que la economía solo es una cosa que trae malas noticias. En la prensa solo vemos noticias negativas: la caída del PIB, las cifras de desempleo, crisis del euro... Es difícil apartarse de eso, pero la economía es más, lo que pasa que por los medios se confunde con actuaciones de política o reglas de poder.
   Como hay que estar al día pasaré a comentar un par de noticias que he leído estos días, pero para una entrada siguiente que estoy preparando me gustaría que comentarais en el blog, facebook o twitter, que es para vosotros la economía, a que os suena eso e intentaré despues daros mi visión. Gracias.
   En realidad, más que comentar, os las pongo para que leaís. Lo interesante no es que expresen lo que pensamos si no ver que hay otras ideas representadas por gente muy capaz, que no se están teniendo en cuenta en los momentos de la crisis. En el artículo Los peligros de 2012, se ponen de manifiesto una serie de problemas que, aunque cada uno difiera en como se deben solucionar, está claro que esos problemas están ahí y es necesario plantearse como solucionarlos. Lo que hace muy interesante el artículo es la idea de que la tan comentada austeridad, por si sola, no sirve para salir del problema (hoy tenemos el dato de la contracción del PIB español que da el Banco de España). Además, a diferencia de lo que parece, solucionar los problemas como el cambio climático, que a dia de hoy parece secundario, podríamos salir de los problemas y terminar en una situación mejor a la que empezamos.
   Para completar esta idea de que no sólo la austeridad nos sacará de esta, hay otro artículo de Paul Krugman que nos da una idea de dónde se podrían buscar los fondos para hacer las inversiones necesarias para fomentar el crecimiento económico y además conseguir una sociedad más equitativa, sin embargo parece que nos han metido tanto miedo, que estamos aceptando más injusticia (recortes en sanidad y educación) para solucionar un problema que nos han dicho que no tiene otra solución. Pues eso si que se puede rebatir rotundamente, es mentira, no hace falta renunciar a una sociedad más justa para salir de esta crisis. Me alegra que no lo diga yo, si no que alguien tan importante como Paul Krugman lo haga, eso sí, dificilmente nos dirán esto en los telediarios.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Economía con yogures

            En realidad estoy ya un poco aburrido de leer y oír cosas sobre Grecia, el euro, la crisis… y en realidad eso no es la economía de verdad. La que a mí me gusta tiene que ver más con cosas más cotidianas y para mí más interesantes.

Seguro que yendo al supermercado con vuestra familia, o solos (pero adoctrinados por los que habéis visto con ellos), os encontráis ante la situación de buscar por todo el mostrador de yogures antes de escoger el que los que os lleváis. Para algunos, este gesto es absurdo, no pierden el tiempo y cogen lo primero que ven, total qué más da, son yogures iguales.

            En realidad, lo que ocurre es que aunque tengan el mismo precio y sean aparentemente iguales, los yogures que compramos (y pagamos igual) no son la misma mercancía. Aunque el precio es igual, obviamente valoramos más el yogur con la caducidad más lejana que el que caduca ya mañana, por eso perdemos el tiempo en buscarlos al fondo del estante, si no si que sería una auténtica pérdida de tiempo. Si lo valoramos más, ¿por qué cuestan lo mismo? Pues esta es una situación en la que el cliente se beneficia de que el coste de cambiar el precio de los yogures a diario según fuera pasando la fecha sería grande (costes de menú) y no se compensarían con los beneficios de ser capaces de cobrarnos diferente por productos que en realidad aunque no lo parezca estamos valorando de forma distinta. Me atrevo a aventurar que en un futuro los avances técnicos permitirán que cada producto lleve un chip (o similar) y un precio propio que se actualizará automáticamente, por lo tanto los yogures con más rango de fecha serán más caros que con precio único para todos, y los que estuvieran más cerca de la caducidad serían más baratos que con precio único (para evitar tirar partidas pasadas). ¿Esto es malo? Pues depende (aquí sale el economista gallego que tengo dentro): lo que sucederá es que las familias se beneficiarán puesto que al ser varios, pueden terminarse el pack de yogures en uno o dos días, por tanto compraran los de fecha cercana a la caducidad y ahorrarán; mientras que una persona sola tendrá que gastarse algo más en comprar un pack ya que tarda a lo mejor una semana en terminarlo.
       
           Hasta aquí este post de economía absurda, tal vez, pero en realidad es lo que más me divierte, que además deja ver que nuetras madres saben más economía que los ministros. Para terminar un consejo: cuidado con las tarjetas de fidelización de estos establecimientos, en otro post os explicaré por qué.

martes, 25 de octubre de 2011

¿Economistas o meteorólogos?


Estaba buscando un tema para empezar mi blog y se ha presentado ante mí en estos días. En la última semana he oído a varias personas un comentario recurrente que creo que se debe aclarar y que puede servir de punto de partida. El comentario viene a deslegitimar las opiniones de los economistas en estos momentos por no haberlo dicho antes y evitar la crisis actual.

Bien, ese no podría ser un cometario más injusto por varias razones que me gustaría explicar. En primer lugar la economía es una ciencia social, lo que nos dice que su objeto de estudio es el comportamiento humano y para ello se utilizan modelos (en mi opinión demasiado centrados en las matemáticas y menos en el individuo actualmente). Cualquiera puede observar que esto trae consigo problemas: al modelizar siempre hay elementos muy concretos que se tienen que quedar fuera (si no tendríamos modelos muy amplios y poco manejables) y además que intenta interpretar el comportamiento humano, que muchas veces es inexplicable. Por otro lado, en esa crítica, subyace la idea de que el objeto de la economía es hacer predicciones de lo que va a pasar. Esto no es así, es verdad que se hacen predicciones, pero no es esa su razón de ser. Un médico puede aconsejarte llevar una vida saludable para evitar enfermedades, pero no te puede diagnosticar (y mucho menos curar) una enfermedad hasta que ya la tienes. Pues con la economía pasa algo similar, podemos analizar las distintas medidas de política económica y comportamiento de los mercados para dar nuestro juicio y opinar cuales son las más propicias (y como se basa en juicios de valor puede haber distintas opiniones y debate) pero es imposible predecir todos los efectos que pueda tener. Además hay que tener en cuenta que estás predicciones contienen supuestos que se dan como válidos y que tienen que ser entendidas bajo el prisma de la probabilidad, algunas predicciones tienen más probabilidad de cumplirse que otras, para ello está el análisis comparando situaciones similares, etc.

Bien, todo esto no quiero que se entienda como una forma de restar importancia a los economistas, al contrario, ¿o nos tomamos menos en serio al hombre del tiempo porque no sabe decirnos si dentro de un mes lloverá?, ¿o el médico que no nos predice la gripe del invierno? En su defensa, también hay que decir, que muchos de ellos ya habían anunciado (yo no me incluyo, porque no estoy al nivel) que algo en este sentido iba a suceder, el problema es que nadie podría concretar su dimensión. Además, a la opinión pública solo suelen llegar las opiniones económicas de gente vinculada a intereses partidistas u otros, que por tanto distorsionan la realidad, ya que si soy parte o afín a un gobierno que tiene una economía que crece al 3% quizá no interese mucho decir que hay que explotar la burbuja que nos hace llevar ese ritmo de crecimiento, ya que reducir el crecimiento económico puede restarnos votos en las siguientes elecciones.

Seguramente todo esto podría analizarse más profundamente, pero tampoco quiero aburrir. Con todo ello y para terminar decir que: solo nos acordamos del paraguas cuando llueve.